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¿Cuál es el destino del Perú?

<< lo que hoy llamamos “Perú”, muy pronto será “propiedad de toda la humanidad” o del gran poder central que determina qué se decide hacer con cada palmo del planeta...>>


Por: Luis Alvizuri (Filósofo, Psicólogo)


Difícilmente habrá un periodista o analista político que toque este punto para entender al Perú: el geopolítico. Aquí la gente habla y actúa como si el Perú fuese un país totalmente libre e independiente de lo que digan las grandes potencias, las transnacionales y los intereses internacionales. Con decir que ni siquiera los países europeos pueden hacer lo que les venga en gana (a Alemania le destruyeron su gasoducto y no ha podido ni siquiera quejarse) como tampoco la propia Rusia, cuyas decisiones no solo son cuestionadas sino que ha recibido la mayor cantidad de sanciones económicas de la historia. La misma China, con todo el peso que tiene, igualmente es vapuleada por EEUU al suspenderle el ejercicio a varias de sus empresas en territorios de Occidente. ¿A santo de qué, entonces, el Perú sería “intocable” y nadie se metería en su gobierno y con su futuro?

La respuesta es obvia: Perú es un país geoestratégico desde el cual se domina toda Sudamérica. Una base instalada en la selva, cerca de la frontera con Brasil, tendría la capacidad de “controlar” mediante la fuerza aérea, desde la Patagonia hasta la isla Margarita en Venezuela. Y eso es lo que está haciendo EEUU. ¿Por qué este interés tan grande por recuperar su “patrio trasero”? Por causa de las inmensas inversiones chinas que superan en muchos casos hasta por el doble de las de Occidente. En pocas palabras, las guerras en el Medio Oriente y ahora en Ucrania han “distraído” a Washington de sus intereses latinoamericanos, lo que ha dado pie a que China destine miles de millones de dólares de sus excedentes en todo tipo de inversiones de primera, segunda y tercera generación en nuestro continente (el puerto de Chancay es la obra más importante en estas últimas décadas pues se conecta directamente con el más grande del mundo, Shanghái, abriendo el comercio con el Asia, el más voluminoso del mundo).

Además, no hay que olvidar la conformación geográfica del Perú, que revela que el 70% de su población está concentrada en las grandes ciudades, con lo que deja al resto del país, con toda su riqueza, en completo abandono a manos de las empresas privadas que convierten sus miles de hectáreas “donadas” por el gobierno en feudos privados donde la policía y el ejército hacen las veces de guardaespaldas. Si a esto le sumamos el proyecto de la Agenda 2030 (el Nuevo Orden Mundial) que planea a la larga “terminar con las fronteras para hacer una sola humanidad”, no es complicado deducir que, lo que hoy llamamos “Perú”, muy pronto será “propiedad de toda la humanidad” o del gran poder central que determina qué se decide hacer con cada palmo del planeta. Lamentablemente esta situación cuenta con el aval y aquiescencia de la clase media y alta peruanas que, valgan verdades, nunca se han sentido identificadas con el país, de ahí que casi todos posean nacionalidades extranjeras.

Todo esto mezclado es lo que produce la actual convulsión en la que estamos, aunque la mayoría quisiera creer que “es un problema absolutamente interno, peruano” cuando en realidad no lo es. La mayor prueba de ello es la intervención directa de la Embajada de EEUU en el golpe a Castillo (con la complicidad de las ONG y los progresistas afines al Partido Demócrata) que tuvo por objetivo colocar un gobierno “duro y fuerte” con la misión de “reducir y expulsar la inversión china del Perú”. Y esto se mantendrá el tiempo que EEUU lo necesite para “instalar sus bases” en todo el territorio y, de ese modo, posicionarse lo suficiente como para imponerles condiciones al resto de países para que no vayan en el mismo errado camino de “admitir las inversiones chinas”. En pocas palabras, todo se debe a la presencia dicho país y a la lucha mundial que se desarrolla entre los grandes hegemones (Occidente vs BRICS).

Algunos dirán: pero si EEUU tiene a un gobierno progresista, caviar, comunista y demócrata ¿por qué pone a un grupo de ultra derecha en el Perú? Por la misma razón que crea a los grupos de kurdos, talibanes o terroristas en los diferentes países a donde les conviene “crear el caos” y obtener con ello el derribo de gobiernos democráticos instalando dictaduras a su favor. Es el caso de Ucrania, donde prepararon y adiestraron durante años a los nazis ucranianos con el único fin de que sean la punta de lanza que amenace a Rusia, a la que ven con el mismo odio que le tenía Hitler durante la II Guerra Mundial (puesto que para el nazismo el principal enemigo era el comunismo, de ahí que el conflicto terminara siendo solo una invasión a la URSS para tratar de destruir su gobierno y dividir el país en muchas naciones). La actual ultra derecha peruana, adoctrinada igual que los nazis ucranianos con “el odio al comunismo”, sirve para ello, de ahí que cualquier oposición, por mínima que sea, es calificada de “comunista”. Los odios extremos son muy útiles para gobernar e imponer voluntades.

Esto explica también por qué las ONG, tan eficientes para derrocar gobiernos mediante las “revoluciones de color” (como en Libia, Egipto, Afganistán, Yugoslavia, Siria, Yemen, Ucrania y muchos más), en el Perú “no han movido un dedo” para apoyar al pueblo. Y eso se debe a que la mayoría de ellas son financiadas con capitales occidentales (especialmente USAID), por lo que responden y obedecen directamente a EEUU y a las potencias europeas. El rol que ahora cumplen está más centrado en aplicar la Agenda 2030, uno de cuyos objetivos es el control de la cantidad de población, de ahí la importancia de “enseñar métodos anticonceptivos y programas de esterilización”, que es una de sus principales tareas. Las ONG no son organizaciones que vienen a “ayudar a los países pobres” sino todo lo contrario: lo que hacen es “observar, analizar y orientar a los gobiernos en beneficio de las políticas internacionales de los grandes intereses extranjeros”.

Entonces ¿cuál es el futuro del Perú? Es triste decirlo, pero es muy poco favorable para el pueblo, no así para su clase media y alta que, finalmente, se siente más extranjera, más europea y norteamericana que “andina y chola”. Lo que suceda en el Perú, de aquí a algunos años por delante, será delineado tanto por los efectos de la lucha entre China y EEUU como por lo que designe la Agenda 2030 (ya aprobada por las NNUU). Según Internet “los 1'285,2016 kilómetros de área del Perú podrían tapar, entre parcial y totalmente, hasta diez países europeos. En Asia, la silueta del país cubre Corea del Norte y Corea del Sur, además de varias zonas de Japón. Sobre China, de 9'572,900 kilómetros cuadrados, el Perú no se ve tan pequeño como se creería. En Oriente Medio, podría cubrir Siria, Líbano, Israel, Jordania e incluso parte de Irak y Arabia Saudí.” Por lo tanto, si consideramos que la mayoría de los peruanos vivimos tugurizados en las grandes ciudades, se concluye que la mayor parte del territorio está “abandonado” y disponible para ser arrebatado como un pastel por chinos y norteamericanos.

Como además el Perú es un punto geoestratégico en un sentido militar, esta posición no puede ser desaprovechada por ninguna potencia. Su ubicación frente a Asia lo convierte en el punto clave para la exportación hacia el Pacífico, tanto para el Perú como para todo el continente. A eso le podemos sumar que la mayor parte de su suelo, subsuelo y mar son de los más ricos existentes, y con abundante agua potable. Ante todo esto ¿vamos a seguir pensando que realmente somos dueños y señores del país, que verdaderamente lo estamos aprovechando para nosotros mismos y para nuestra población? La respuesta es no. Tal como lo fuimos para los conquistadores españoles, nosotros somos solo una presa fácil y libre para que cualquiera que pague la “coima” a los traidores criollos limeños que lo administran se apodere sin contemplaciones de todo lo que le apetezca, mientras que nuestros pobres y paupérrimos militares (duele decirlo, pero es verdad) en lo único que piensan es en “qué tajada obtengo yo de todo este negociado”. Cero patriotismo.

Solo un suceso inesperado o la Tercera Guerra Mundial nos podría salvar de nuestra pronta desaparición producto, más de la desidia y menosprecio a nuestro país y a nosotros mismos, que de los hechos externos


Fecha: 2023-06-06

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